Para un médico que ha pasado gran parte de su vida entre libros y pacientes no hay nada más difícil que enfrentar a una persona con diagnóstico de artritis reumatoidea, con las articulaciones deformadas, con años tomando fármacos contra la enfermedad y que no ha visto solución a su problema. Solo alivio temporal del dolor. Entonces uno se pregunta: ¿Donde esta el problema?

La ARTRITIS REUMATOIDEA (AR), término propuesto por Garrod en 1.859, es una enfermedad inflamatoria de tipo sistémico que compromete las diferentes estructuras articulares, preferentemente la membrana sinovial. Durante su evolución puede afectar diversos órganos y sistemas, razón por la cual se recomienda utilizar el término de “enfermedad reumatoidea”.

Como enfermedad sistémica es muy variable en su presentación y en su evolución. Inicialmente produce lesión de la sinovial (membrana presente en toda articulación), presentándose un complejo sintomático de tipo inflamatorio que es el responsable de los síntomas clínicos. Sin embargo, ocasionalmente el reconocimiento de la artritis reumatoidea en sus fases iniciales puede ser difícil debido sobre todo a sus diferentes formas de comienzo.

La AR es una de las causas de invalidez comunes por las que la gente debe acogerse a jubilación por enfermedad. En un estudio reciente se encontró que el porvenir de un paciente con AR después de 12 años de enfermedad era que el 20 % había mantenido su capacidad funcional y un 80 % estaba parcialmente incapacitado (en 12-16 % esta invalidez será total). Otro estudio demostró que la expectativa de vida se acorta en 7 años para los hombres y en 3 años para las mujeres. Este desenlace parece tan sombrío como el de los pacientes que padecen diabetes, enfermedad de Hodgkin y accidentes cerebro vasculares. Pronóstico nada agradable sobre todo en un país como el nuestro

No se conoce la causa de la artritis reumatoidea. Se ha planteado la posibilidad de una predisposición genética, aunque actualmente los factores ambientales tienen gran importancia en la génesis de la enfermedad. Bajo la óptica de la Medicina Sistémica, sabemos que diferentes agentes agresores físicos, químicos, biológicos o emocionales pueden afectar la Inteligencia biológica que regula y controla todas las funciones corporales. La pérdida del control ejercido por la Inteligencia biológica conduce a que cualquier agente agresor (virus, bacteria, etc.) pueda desencadenar una respuesta de hipersensibilidad en el sujeto, que lleva a la formación de “auto-anticuerpos” que se depositan en las articulaciones y son capaces de desencadenar el proceso inflamatorio que a la larga lleva a la deformación y limitación funcional que observamos en estos pacientes.

Para la MEDICINA SISTEMICA la artritis reumatoidea no es más que una falla de la inteligencia biológica desencadenado por múltiples agentes agresores, internos o externos al paciente, que lleva a un incremento de la entropía negativa (desorden) a nivel articular, lo que degenera en inflamación.

El componente articular es el rasgo más evidente. Se caracteriza por dolor e inflamación de una o varias articulaciones, lo cual se pone de manifiesto con el movimiento y la palpación. Cuando la enfermedad está activa se puede presentar aún en reposo. Las articulaciones mas afectadas con mayor frecuencia son las muñecas, dedos, codos, rodillas y hombros. La rigidez en horas de la mañana se manifiesta como una sensación de “entumecimiento”. Constituye un signo de gran valor diagnóstico puesto que está presente en la gran mayoría de los pacientes (80-95%) y debe tener más de 15 minutos de duración. La afectación de las articulaciones es simétrica, Otros signos presentes son la debilidad y la atrofia muscular.

Si la enfermedad no se controla sigue su curso evolutivo y en los dos primeros años se presentan las lesiones articulares y tendinomusculares que posteriormente degeneran en deformación irreversible.

Según la Asociación Americana de Reumatología los objetivos del tratamiento de la AR son:

• Controlar la inflamación
• Controlar el dolor
• Conservar la función articular
• Prevenir las secuelas.
• Corregir las deformidades cuando ya se han presentado.

Los esquemas de tratamiento son múltiples, costosos y de por vida, y van desde el uso de antiinflamatorios no esteroideos (Ibuprofeno, Diclofenac sódico, etc), pasando por los esteroides (prednisona, dexametasona, etc.), fármacos inductores de remisión (cloroquina, sales de oro, Metotrexate) hasta llegar a los mas recientes que son los inhibidores del factor de necrosis tumoral (Etarnecept,. Infiximab) que aún están en fase de experimentación. Las desventajas de estos fármacos son muchas, e incluyen alto costo, úlceras gástricas, falla renal, asma, glaucoma, síndrome de cushing, convulsiones, falla hepática, etc, por lo cual son mayores los riesgos que los beneficios. Esta es la gran limitante y por eso muchos pacientes deciden suspender el tratamiento aún a riesgo de que su enfermedad empeore.

Esto ha generado un gran caudal de pacientes que acuden a consulta en los diferentes Centros Médicos Adaptógenos con dolor, limitación para la marcha y deformación en las articulaciones, justamente lo que no queremos que suceda.

Nuestro esquema de tratamiento incluye un conjunto de plantas superiores, sin efectos secundarios, bien toleradas por el paciente, que atacan la enfermedad desde todos los ángulos. Algo parecido a un militar cuando va a la guerra: SE ATACA AL ENEMIGO POR TODOS LOS FLANCOS. Solo así se obtiene la victoria. El protocolo incluye los siguientes adaptógenos:

• Adaptógenos con efecto antiinflamatorio, con lo que se evita el dolor, se reduce el edema presente y se limita el daño articular.
• Adaptógenos energizantes, que aumentan los niveles de ATP (el combustible del cuerpo), muy reducidos en estos pacientes
• Adaptógenos que detienen el proceso autoinmune
• Adaptógenos que regeneran el cartílago articular.

Todo este esquema es lo que garantiza un éxito mayor al 80% en nuestros pacientes, lo que no se logra con la medicina convencional. Lo más importante de todo esto es que el paciente puede reinsertarse nuevamente a la sociedad.

En fin, la meta u objetivo primordial del uso de plantas superiores bajo la óptica de la MEDICINA SISTEMICA es evitar que el paciente llegue a la deformación articular, y que tenga una buena calidad de vida.